La pantalla forma parte natural del día a día para niños y adolescentes. Con ellas aprenden, juegan, hablan con sus amigos y descubren el mundo. Pero en ese mismo entorno, donde todo parece familiar, pueden aparecer riesgos difíciles de identificar: una compra en una página falsa, una conversación con alguien que no es quien dice ser o una imagen compartida con demasiada confianza.
IA al servicio ciudadano, no al revés
Hace tiempo que la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una infraestructura invisible de...