Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos ha declarado ilícitos la mayoría de los aranceles que ha impuesto la Administración de Donald Trump al resto de países del mundo. La medida representa una dura bofetada para la política exterior del republicano, que ha recurrido a esos gravámenes para renegociar acuerdos comerciales, pero también como herramienta de presión ante gobiernos extranjeros para obtener objetivos no necesariamente económicos. De momento, no obstante, los aranceles continuarán en pie hasta mediados de octubre, para dar tiempo al Gobierno a apelar ante el Supremo.
Venezuela despierta ‘optimismo con reserva’ entre inversionistas de EEUU
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