La historia de Ámbar Castillo (44 años) es un ejemplo extremo de resiliencia por un lado y de hasta dónde puede llegar la crueldad revolucionaria, por el otro. El chavismo acaba de excarcelar a su hija Samantha (16 años), tras seis meses tras las rejas. Su otra hija, Aranza, acaba de cumplir 20 años y sigue en la cárcel. Su hermano y su primo también son presos políticos, y su nieto Cristopher vivió sus primeros meses en una celda porque a la pareja de su hijo mayor también la habían encarcelado con un embarazo de dos meses.
Cómo Venezuela otorgó a firma de EEUU un codiciado contrato para reestructurar su deuda
La firma Centerview Partners fue seleccionada por el gobierno de Delcy Rodríguez sin un proceso competitivo formal.

