Sin tiempo apenas para recuperarse del golpe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compareció este viernes al principio de la tarde de Washington para reaccionar a la sentencia del Tribunal Supremo que tres horas antes había declarado inconstitucionales buena parte de sus aranceles. El fallo cayó como una bomba: no solo empujó hacia el abismo la política económica del Gobierno de Estados Unidos, también le hurtó de una herramienta que el republicano ha usado a discreción para reconfigurar el orden mundial a base de amenazas de gravámenes comerciales.
Alfredo Romero, presidente del Foro Penal de Venezuela: «La amnistía no va a servir para eliminar el aparato represivo; sólo sirve como un paño caliente para beneficiar a algunos»
El activista venezolano teme que la nueva ley excluya a más de 400 presos políticos que todavía permanecen en la...
